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Revista de Creación · En la red desde el año 2000

Brotes

De las cinco secciones especiales de Adamar, Brotes era la única dedicada a quienes empezaban. Aparecía en el sumario con la misma regularidad que las demás y con el mismo rango, y publicaba escritura nueva: autores sin obra publicada, y en algunos casos muy jóvenes.

La entrega conservada

Del archivo se recupera una entrega identificada: El acebito, un cuento de Sara García Gómez. Nada más consta de ella en las capturas disponibles, y este archivo no va a añadir nada. Un título, un género y un nombre: es lo que la revista publicó y es lo que aquí se registra.

El nombre

Brotes significa lo que dice: lo que acaba de salir. Es una palabra sin condescendencia, que es más de lo que puede decirse de la mayoría de los rótulos que las revistas reservan para los autores noveles. No dice jóvenes promesas, ni nuevos valores, ni cantera. Dice brotes, que es un hecho botánico y no un juicio.

La diferencia importa. Los rótulos promocionales prometen algo sobre el futuro de quien publica, y esa promesa no la puede hacer una revista. Un brote es simplemente lo que ha salido este año; puede prosperar o no, y decirlo no es tarea del jardinero.

El nombre encaja además con el resto de la nomenclatura de la revista, toda ella hecha de imágenes concretas: Las voces del árbol, Atalaya, Cuevas. Y guarda con la primera una relación evidente: si hay un árbol con voces, los brotes son suyos.

Publicar a quien no ha publicado

Una sección para autores nuevos es fácil de anunciar y difícil de sostener. Fácil, porque siempre hay más material del que cabe. Difícil, porque el material que llega sin trayectoria detrás exige leerse entero y juzgarse sin ninguna referencia externa: no hay editorial que avale, ni obra anterior que comparar, ni reseñas que consultar. Sólo el texto.

Eso multiplica el trabajo de redacción justo en el punto donde la revista tenía menos recursos. Que Adamar mantuviera la sección durante años, con seis personas y sin presupuesto, significa que le concedía una importancia real.

Hay además una asimetría que conviene nombrar. Para una revista, una entrega de Brotes es una pieza más en el sumario. Para quien la firma puede ser la primera vez que su nombre aparece publicado junto al de autores a los que lee. Las revistas pequeñas suelen ser el primer lugar donde eso ocurre, y es probablemente su función más útil.

Junto a los demás, no aparte

El detalle que mejor define a la sección es su colocación. Brotes figuraba en el sumario bajo el mismo epígrafe que las demás secciones especiales, entre la columna de exposiciones y la de gastronomía, no en un apéndice ni en un suplemento separado. Un lector que recorriera el número de arriba abajo llegaba a ella por el mismo camino que a todo lo demás.

Es una decisión de maquetación con contenido editorial. Situar a los autores nuevos en un espacio segregado los presenta como categoría; situarlos en el recorrido normal del número los presenta como autores. Adamar hizo lo segundo.

Dentro de la revista

La sección aparece en los sumarios de los números 13 a 24 recogidos en el archivo, dentro del epígrafe que agrupaba las columnas de continuidad. En la última época, la IV, la columna de especiales se reorganizó y la sección dejó de figurar con nombre propio en el sumario del número 40.

Sobre las secciones regulares donde estos autores aspiraban a aparecer después, véase poesía y narrativa. Para quien quiera situar la escritura nueva en español dentro de una tradición más larga, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes mantiene digitalizado un fondo muy amplio de acceso libre.

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