JOSEP JANÉS

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Autor:
Clara Janés

Cierta luz, cierta atmósfera o temperatura traen el recuerdo del mar y los pinos junto al mar, y se constata la fuerza de una presente ausencia. ¿Volvemos siempre a los primeros años? Y en estos años, ¿por qué determinados momentos siguen vivos hasta el punto de concretarse en sensaciones? Y llega incluso el paisaje envolvente. Todo llega con la luz y se encarna. No forma parte de la memoria, sino del ahora, pero se mantiene en el enigma. Los que han partido se han transformado en enigma, tanto más poderoso cuanto más vinculado se halla con nuestro propio enigma. Mi padre, Josep Janés, tiene para mí este carácter.

Detecto numerosas huellas, internas, venidas directamente por la vía de la sangre, y externas: una música, una imagen, un camino de montaña, una cesta de setas, una puesta de sol,  una fiesta de pueblo, fuegos artificiales, un belén, el brindis de Nochevieja, la coca de San Juan, una velada de ópera…, pero hay más: un gesto, un tono de voz, un humor, una alegría; de eso se trataba, de un goce que abarcaba de lo más popular y tradicional a lo más intelectual y atrevido, de un modo de ser abierto, en el que todo cabía. Y todo ello sigue flotando en el aire, siendo aire y, por lo tanto, respirable. Pero, ¿cómo?, ¿por qué?, y ¿cuál era el origen?

No hubo tiempo siquiera para formular las preguntas, pero hubo proximidad y silencio comunicativo. Con el paso de los años, algunos enunciados se han podido concretar, con todo la incógnita perdura: es la incógnita de la vida misma. Y siguen los años, y van llegando desconocidos y todos hablan de él con admiración y agradecimiento. Contribuyen así a un esbozo de su retrato cuyas bases son una extrema generosidad y un talante de poeta. En ese talante se desarrolló toda su actividad. No se trataba  de escribir –aunque lo hizo durante un breve tiempo-, sino de vivir.

Me acerco a la poesía de mi padre con reverencia y respeto, del mismo modo que a los tres o cuatro años di unos pasos apartándome de los demás y me quedé absorta ante la blancura de un campo lleno de flores de alysum, que me reveló el nexo entre belleza, armonía y plenitud. Sin duda por este motivo invité a mi amigo Jesús Pardo a traducir sus poemas, como si fueran algo que yo no debía tocar. Adolescencia y sueño son las bases en las que se apoyan. Y ciertamente, en su mayoría, son versos de extrema juventud. Yo, al leerlos, los veo y los oigo, los oigo en su voz y algunos con la música de Mompou. Y así, con ese vínculo, tienen tal fuerza que han pasado de ser elemento externo a ser interno. ¿Dónde están los límites? De hecho hay un solo límite y es el que mantiene para siempre al otro en el misterio.

La muerte impide la corporeidad. Al ser que está ya del otro lado no se le puede tocar, pero cobra esa dimensión etérea de epifanía múltiple. Cuando esto sucede entendemos el valor del mito de Osiris, de su despedazamiento y reparto por toda la tierra y su posterior reconstrucción una vez purificado. Todo lo que nos concierne se sitúa ante ese tránsito que va del ser al no ser material, y que la fuerza de nuestra mente no logra apartar de la contradicción. A veces quedan también, para dar constancia de la existencia real, algunas palabras. A ellas acudimos –y este es el caso- como a los más fieles indicios.

Los poemas que recogemos aquí pertenecen al ciclo Combat del somni


Con el músico Frederic MompouCon el músico Frederic Mompou


Poemas de

COMBAT DEL SOMNI
/ COMBATE DEL SUEÑO

1

Jo et pressentia com la mar
i com el vent, immensa, lliure,
alta, damunt de tot atzar
i tot destí. I en el meu viure, 

com el respir. I ara que et tinc
veig com el somni et limitava.
Tu no ets un nom, ni un gest. No vinc
a tu com a l’imatge blava 

d’un somni humà. Tu no ets la mar,
que és presonera dins de platges,
tu no ets el vent, pres en l’espai. 

Tu no tens límits; no hi ha, encar,
mots per a dir-te, ni paisatges
per sê el teu món —ni hi seran mai. 

·

Te presentía como el mar
y como el viento, inmensa, libre,
alta, soberbia a los azares
y a los hados. Y en mi vivir, 

como el aliento. Ahora al tenerte…
¡como te limitaba el sueño!
No eres nombre o gesto. Y No voy
a ti como a la azul imagen 

de un sueño humano. No eres mar
encarcelado entre las playas,
no eres el viento, en el espacio, preso. 

Ilimitada. No hay palabras
para enunciarte, ni paisajes
para tu mundo. Ni ha de haberlos.


3

Voldria ser un infant nascut entre esbarzers,
esquerp a la cançó, rebel a la carícia;
per tot amor, el vent i el goig sense després,
per nord, tots els camins d’atzar i de mol.lície; 

abandonar-me sol a rutes sense fi,
ben endurit el cor de ràbies ofegades;
amb un punyal d’orgull desafiâ el destí
i vèncê’l, en un gest de fúries desbridades. 

O bé voldria ser sarcàstic als destins:
perdre’m en una mar ben verge de camins,
indòcil, i fugir d’esguards i de tenebres... 

Deixâ una verge trista en cada port del món,
llençar tots els records dintre del mar pregon
i obrir de bat a bat, al somni, les palpebres... 

·

Quisiera ser un niño nacido entre zarzales
arisco a la canción, rebelde a la caricia;
por todo amor, el viento y el gozo sin después;
por norte, toda senda de amor y de molicie; 

abandonarme solo por rutas infinitas,
curtido el corazón por contenidas rabias;
desafiar el sino con la daga de orgullo,
vencerlo con un gesto de desbridada furia. 

O quisiera ante el destino ser sarcástico,
perderme por un mar intacto de caminos,
indócil, de miradas huir y de tinieblas… 

Dejar en cada puerto una doncella triste,
mis recuerdos tirar al fondo de los mares,
abrir de par en par los párpados al sueño…


5

Ara no sé si et veig, encar.
Els ulls et miren, i voldria
que aixó fos veure’t. Si sabia
que et veig i et sé, com fóra avar 

de poder dir que cap mirall
del món, ni l’aigua més serena
no et saben dir; que sols alena
un pit que estimi el que el cristall 

no veu ni diu! Si fos així!
Que tu només fossis en mi!
Lluny dels meus ulls, tan limitada,

tan reduïda a gest, a esguard,
a imatge, a veu, que jo fos part
de tu, vivent per ma mirada. 

·

Ahora no sé si aún te veo.
Mis ojos mírante, y querría
que esto ver fuese. Si supiera
verte y saberte, cuán avaro 

sería de decir que en el orbe
espejo alguno te expresara,
la más clara agua; ¡sólo alienta
un pecho que lo que el cristal 

ni ve ni oye ama! ¡Así fuera!
¡Que únicamente en mi estuvieses!
¡Mínima, lejos de mis ojos! 

¡Tan mínima a mirada y gestos,
a imagen, voz, que fuese yo
parte de ti, viva en mis ojos!


6

Aquesta nit un mateix vent
i una mateixa vela encesa
devien dû el teu pensament
i el meu per mars on la tendresa 

es torna música i cristall.
El bes se’ns feia transparència
—si tu eres l’aigua, jo el mirall—
com si abracéssim una absència. 

El nostre cel fóra, potser,
un somni etern, així, de besos
fets melodia, i un no ser
de cossos junts i d’ulls encesos 

amb flames blanques, i un sospir
d’acariciar sedes de llir? 

·

Fue esta noche: un mismo viento,
prendido en una misma vela.
¿Llevaban nuestro pensamiento
por mares donde la ternura

se vuelve música y cristal?
Diáfano el beso se tornaba
—si agua tú eres, yo soy espejo—
como al abrazo de una ausencia. 

¿Acaso nuestro cielo fuera
un sueño eterno, así, de besos
hechos música, y un no ser
de cuerpos juntos, ígneos ojos 

en blanco fuego, y un anhelo
de acariciar sedas de lirio?


 

In memoriam

Damunt de tu, només les flors.
Eren com una ofrena blanca:
la llum que daven al teu cos
mai més seria de la branca; 

tota una vida de perfum
amb el seu bes t’era donada.
Tu resplendies de la llum
per l’esguard clos atresorada. 

Si hagués pogut ésser sospir
de flor! Donar-me, com un llir,
a tu, perque la meva vida 

s’anés marcint sobre el teu pit.
I no saber mai més la nit,
que al teu costat fóra esvaïda.

·

Sólo las flores sobre ti.
Eran como una ofrenda blanca:
la luz que daban a tu cuerpo
a la rama no volvería; 

Toda una vida de perfume
con el beso te ha sido dada.
Resplandecías de la luz
que tus ojos atesoraban. 

¡Si yo un suspiro de flor fuera!
me entregaría como lirio
a ti, a fin de que mi vida

en tu pecho se marchitara.
E ignorar por siempre la noche,
que junto a ti se desvairía.



Música de Frederic Mompou
Alfredo García, Barítono  ·  Jorge Robaina, piano
(Recital de canción española · Fundación Juan March · 5 de mayo de 2008)

Partitura



Josep JanésJosep Janés


Josep Janés i Olivé (1913-1959), de cuya triste y prematura muerte por accidente hará el día 11 de marzo 50 años, fue también precoz poeta catalán. Al filo de dicho aniversario se publica ahora su obra reunida[1], en edición bilingüe, traducida al castellano como homenaje por el escritor Jesús Pardo. Sus dos libros fundamentales Tu (Tú) y Combat del somni (Combate del sueño) son frutos de adolescencia y juventud. Entregado luego a la edición, vuelve a la poesía para ilustrar unas imágenes de su amigo el pintor Grau Sala. Así nació Puntes seques en 1958. Muestras de su breve producción poética se incluyeron en la Antologia històrica de la Poesia catalana de Fernando Gutierrez (1947); en la de Antoni Comas i Bofill i Ferro, editada por Destino (1968) ; en la Antología poética de la lengua catalana (Puesta en versos castellanos), de Félix Ros (Editora Nacional, 1965) y en la italiana, editada por Mondadori, Poesia Catalana.

Josep Janés i Olivé fue un acontecimiento en la lírica barcelonesa de los años treinta.  Por entonces, con más precisión de 1924 a 1936, en Cataluña, se vivió un segundo renacimiento, gracias a las consignas orsianas –las del noucentisme-. Una voluntad de poesía pura, abre el camino a un lirismo que verá el mundo, como dice J.V.Foix, “empañado por el aliento de un sueño”. Con dos poemas de su libro Tú, Josep Janés gana la Flor natural en los Juegos Florales del año 1934. El poeta tiene, entonces, dos claras preferencias: Josep Mª López Picó y Carles Riba. Dos preferencias y una afinidad: Pedro Salinas.

En el segundo libro de Janés, Combat del somni, dice José Cruset, “hay claridades de Petrarca, el Petrarca que canta a la amada muerta; hay también ecos y luces de Beatriz.” Frederic Mompou puso música a algunos de sus versos creando un bellísimo ciclo de canciones universalmente conocido. Los poemas son sonetos, casi todos de hermosos eneasílabos. Si Tu es poesía de amor, Combat del somni es poesía de amor y muerte, y se mueve en la desesperada búsqueda de lo perdurable.

En cuanto a Puntes seques, Grau Sala y Janés constituyen un binomio significativo de actitudes estéticas y vitales. Todos los grabados se reproducen impresos en el libro.


Algunos de los libritos que Janés hacía de niño y adolescente Algunos de los libritos que Janés hacía de niño y adolescente

Nacido en l’Hospitalet (Barcelona) el 1 de septiembre de 1913, desde niño se reveló su vocación: fue dinámico organizador de actividades culturales en el barrio, y las acompañaba con pequeñas ediciones –prosa, poesía, revistas-, con textos escritos y encuadernados a mano por él mismo. En 1924 se le concedió la Flor natural de los Juegos Florales de Barcelona por su libro . Está ya entregado a la labor de difusión cultural mediante publicaciones periódicas (el diario Avui en 1933 y varias revistas) y la colección de libros Quaderns literaris en 1934. En plena guerra civil publicó el libro de poemas Combat del somni. Adscrito a la “Conselleria de Cultura de la Generalitat”, dirigió desde el primer número (1938) la publicación de “Serveis de Cultura al front” (Servicios de cultura en el frente). Llegó el momento en que estas ediciones se vieron clausuradas y Janés tuvo que exiliarse. Sin embargo pudo regresar y en 1941 creo la editorial que llevaba su nombre, José Janés Editor, a la que se entregó hasta su muerte, acontecida en trágico accidente de coche el día once de marzo de 1959.



[1] JOSEP JANÉS, POESÍA, 1934-1959,Traducción del catalán de Jesús Pardo, introducciones, Jesús Pardo y Clara Janés, epílogo José Cruset, con reproducción de unas puntas secas de Grau-Sala, Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2008


La familia Janés en 195La familia Janés en 1951


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