Ana de la Robla / ARTE DEL BUEN MORIR

Autor:
Ana de la Robla




Von den letzten Dingen
Música fúnebre barroca de Alemania Central
Obras de Heinrich Schütz, Johann Rosenmüller, Johann Hermann Schein, Michael Praetorius y otros
Amarcord - Cappella Sagittariana Dresden
Raumklang, 2010. 72’ 45’’


El hombre del XVII no moría en aquel siglo como en este. Eso es algo que sabemos por la Historia, por el Arte, por la Literatura. Y es que en el siglo XXI no gastamos el mismo respeto que atenazaba a los moradores de los años tremolantes del Barroco, acostumbrados a pestes, guerras y hambrunas encadenadas. Ya Philippe Ariès nos lo contó muy bien en su Historia de la muerte en Occidente.

Mas he aquí que la música restó pavor e invistió de extraordinaria dignidad a un hecho que con frecuencia, dadas las precarias características de la época de la que hablamos, carecía de ella. Este disco de “últimas palabras” es evidente y gozosa muestra de ello. Bien puede decirse que Raumklang ha tirado la casa por la ventana al ofrecernos un registro con un repertorio magistral y con una interpretación que no es exagerado calificar como soberbia. Entre las piezas incluidas en el disco se encuentra esa absoluta obra maestra de Heinrich Schütz que son las Exequias musicales (1636), encargo del conde Reuss; también su elegía por su propia esposa fallecida. Una lectura descarnada a la vez que extraordinariamente intensa en lo coral logra arrastrarnos a la vivencia espiritual y profunda de la muerte, también a una contemplación no exenta de un deleite morboso, alojado en un exceso casi insoportable de belleza. Lo mismo cabe decir en realidad del resto de piezas incluidas en este cedé, que en cuanto comienza a sonar obliga a levantar la cabeza y quedarse prendido en su discurso tan refinadamente austero como conmovedor.

Exquisitez vocal e instrumental de los Amarcord y los Capella Sagittariana de Dresde respectivamente, excelente toma de sonido, programa magnífico. Todo ello se aúna en este disco en que la Muerte encuentra un insospechado y fascinante emisario.



Fuente: El pozo y el péndulo




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